Érase una vez, una princesa imperfecta… (Parte 1)

No quiero que esto suene modesto, pero si pudiera pedir un deseo en la vida quizá fuera que mis hijos sean como yo de niña. Tengo una lista interminable de cosas que de hoy como adulta me gustaría cambiar en mí, pero ahora, puedo realmente admirar mi obediencia, la inocencia y el corazón que tenía siendo pequeña. No puedo explicar realmente que era o si mis papás usaron algún otro secreto aparte de la oración, pero siempre trate de obedecerlos y ser lo más correcta posible. (¿Qué me pasó? Haha)

Siempre fui soñadora y fantasiosa, quizá porque mi realidad de lunes a viernes no era tan bonita (hablé más de esto aquí), pasaba mi tiempo libre jugando e imaginándome lo que mi vida seria de grande, era como un escape para mí y creo que también ha influido bastante en lo que soy ahora y el por qué tengo tanta inspiración a la hora de escribir.

Dentro de ese mundo de castillos y arcoíris, siempre soñé con mi cuento de hadas. Ese príncipe encantado que iba a llegar a cambiar mi mundo por completo y ese primer beso que iba a ser mágico.

Una de las millones de reglas que tenían mis papás era con relación a este tal príncipe y este tal castillo y este tal beso. Todo eso iba a tener que esperar hasta que cumpliera 18 años y estuviera un poco más consiente de mis decisiones y de lo que estaba haciendo.

Tuve uno que otro “amor platónico e imposible” antes de cumplir esa edad, pero nunca un novio, ni de esos del kínder de mentiras y tampoco experimente esa adrenalina de tener un novio a escondidas. Lo que si viví  fue mi primer “decepción” de amor y fue siendo bien joven me di cuenta que esto del amor no iba a ser nada fácil (y que no todo es castillos y unicornios), pero esa es otra historia.

Cumplí 18 años y ese príncipe no llegó, ni a los 19, ni a los 20 y fue momento de vivir los 21.

Recuerdo bastante bien ese enero. A los pocos días de haber cumplido 21 años sentí algo que no había sentido antes. Siempre había vivido con esa esperanza de conocer al hombre que Dios tenía para mí, pero realmente nunca había sentido una desesperación de esas que te hacen cuestionar todo. A los 15 años había escrito una lista de características que estaba esperando encontrar en alguien (no sé si te han hecho escribir una de esas en tu iglesia) y la encontré en una libreta, al leerla hasta cuestione eso también. Quizá había pedido demasiado y estaba siendo poco realista. Tuve uno que otro “posible” pretendiente pero nunca nada concreto, simplemente no me gustaban tanto o había un detonante que los alejaba o ni se acercaban y llegue a pensar que había algo malo conmigo.

Yo sé que 21 años es todavía joven, pero seamos realistas, a esa edad un gran porcentaje de personas ya experimentó un poco de ese mundo del amor. La mayoría de mis amigos siempre hablaban de eso y yo sin poder opinar mucho, a esa edad ni sabía que era tener una cita con alguien, era un mundo desconocido para mí. De igual forma nunca me molesto, hasta ese momento.

Sé que todas las historias son diferentes, pero si estas soltero o soltera y sabes de esta desesperación de la que hablo y te encuentras preguntándote si hay algo malo en ti, se de lo que hablas. Yo he estado ahí y no es NADA fácil.

Todo el mundo diciéndote ese “guarda tu corazón” que hasta puede llegar a perder sentido.

No, nadie te entiende. Quieres que llegue ya y que sea exactamente o mejor a lo que te habías imaginado (de fábrica, nuevo de paquete) y vas a cada lugar esperando conocerlo.

Al sentir toda esta desesperación combinada con frustración y dudas, decidí buscar respuestas y encontré algo que me ayudó muchísimo. Me impactó tanto que imprimí un par de copias y se lo di a esas amigas que sabía que se sentían igual que yo.

Y ahora, si estas sintiéndote igual, quiero compartirlo también contigo. (O envíalo a alguien que conozcas y sepas que está en esta situación)

Te dejó el link aquí (ADVERTENCIA: Es un poquito largo, pero vale muchísimo la pena leerlo) Also, If you would like to read the English version, click here.

Luego de leer algo así, quisiera no tener que decir esto, pero ese mismo año pasé por un “cuento” que permití que durará demasiado tiempo el cual no tuvo un final feliz, todo por rehusarme a aceptar el no de Dios y buscar siempre lo mío,  a esta historia le siguieron otras decepciones, malas decisiones, aprendizaje y heridas que pudieron ser evitadas si tan solo hubiera escuchado Su voz. Es increíble que a pesar de todo eso, Él ha tenido misericordia.

Esta es una introducción a algo que no escribí yo, pero que me sirvió para darme cuenta y entender esa etapa de soltería que comenzaba a perder sentido y a pesar de todo lo que pasó después, dejó una semilla en mi corazón que sigue creciendo hasta hoy. Puedo ver su cuidado a través de los años y lo que ha apartado y dejado para que Su voluntad se cumpla.

Todo esto se resume a una valiosa lección: Esperar. Y en la espera, dejar que Dios escriba no solo mí historia de amor, si no también esa lista de características… y sobre todo, que siga transformando mi corazón.

Esta historia continuara…

2 Replies to “Érase una vez, una princesa imperfecta… (Parte 1)”

  1. Siempre sueñas con cosas perfectas para tú vida, pero después te das cuenta que nada es perfecto como Dios en ti, hay cosas que debes decidir mientras buscas a la persona con quieres compartir tú vida y la principal es que tenga temor a Dios y entonces se cumplen tus sueños, por que si èl tiene temor te tratará como una hija de Dios, la verdad no es nada fácil estar en una historia de amor, pero cuando te aventuras a ver todos los panoramas te vas dando cuenta que vale la pena esperar, tengo 12 años de conocer a mi esposo y para conocerlo, pasaron muchas cosas en mi vida, deje mi casa a mis 15 años y tuve que hacer muchas cosas como prepararme profesionalmente en espiritualmente y entonces apareció él, fue la mejor parte de todo aunque fue difícil moverme de mi comodidad pero valió la pena..
    !Simplemente me inspiras, gracias por compartir tú historia¡

    1. Gracias por tus palabras y compartir un poco de tu historia, Yeny! Sin duda sos un testimonio vivo de la gracia de Dios, porque al final todo es por gracia. Un abrazo hasta allá y muchisimas bendiciones!

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