¿Que quieres que haga por ti?

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“Buenas tardes, Adjunto mi curriculum actualizado para cualquier oportunidad o futura plaza disponible, blah blah blah”.

Si te contara cuantas veces he escrito este correo durante los últimos 4-5 meses no me creerías.

He llegado a pensar que Google tiene una conspiración cibernética en mi contra y clasifica todos los correos que envío como Spam. Como te imaginaras las respuestas no llegan.

Cuando estaba en cuarto grado me trace y comencé a hacer mi plan de vida, el cual para alguien con tan solo 10 añitos era bastante ambicioso. Todo iba a la perfección, hasta que el plan celestial tuvo más peso que el mío (y que bueno que así fue). Desde ese día dejo que Dios me sorprenda y los planes a largo plazo ya no son una prioridad para . Nunca estuvo en mis planes vivir en España, nunca estuvo en mis planes estudiar lo que estudié, nunca estuvo en mis planes trabajar adonde he trabajado, muchas de las cosas que he vivido no han estado en mis planes, han sido puertas abiertas… y claro, nunca estuvo en mis planes llegar a mis 27 años con una maestría, sin trabajo recibiendo “mesada” de mis papás.

Esta etapa de mi vida ha sido de mucho cuestionamiento. ¿Qué está pasando? No entiendo.

Hace un par de semanas, mi mejor amigo y yo comenzamos a leer toda la biblia juntos.

Iniciamos con los evangelios, Es increíble como podes volver a leer la historia de Jesús y emocionarte como si fuera la primera vez. Todo se vuelve interesante y de repente todo tiene sentido y cobra vida en el corazón.

Hay una historia en particular que la podes encontrar en Mateo 20 que ha estado dando vueltas en mi cabeza desde que la leí. Te la comparto:

“Una gran multitud seguía a Jesús cuando él salía de Jericó con sus discípulos. Dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al oír que pasaba Jesús, gritaron:

―¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros!

La multitud los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban con más fuerza:

―¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros!

Jesús se detuvo y los llamó.

¿Qué quieren que haga por ustedes?

Señor, queremos recibir la vista.

Jesús se compadeció de ellos y les tocó los ojos. Al instante recobraron la vista y lo siguieron.”

En lo personal, leer las historias de los milagros de Jesús me dejan bastante sorprendida, pero en esta historia en particular, la pregunta de Jesús a los ciegos me dejo pensando y pensando.“¿Qué quieren que haga por ustedes?”

Creo que si yo hubiera estado ahí, viendo como se desarrollaba este milagro me hubiera quedado como: ¿Hola? ¡¿Que no ve que están CIEGOS?! ¿Cómo les va a preguntar que quieren? ¿Qué le pasa? ¡ES OBVIO!

Es importante ver también el corazón de los ciegos, Aún en su desesperación, ellos reconocían que la persona que iba pasando era el Hijo de Dios

Que privilegio que Jesús los llamara a su presencia y que impactante que su respuesta a la interrogante de Jesús fuera: “Que sean abiertos nuestros ojos”.

Es interesante porque creo que incluso la respuesta de los ciegos iba más allá. Querían más de Jesús. Cuando recobraron sus vistas al instante le siguieron.

Me puse a recordar mis momentos de desesperación orándole a Dios por una respuesta y el diciéndome: ¿qué quieres que haga por ti? Y yo…. ¿HOLA? ¿Qué no ves que estoy sin trabajo? ¿Que no ves que estoy frustrada? ¿Que no ves que me da vergüenza que a esta edad me mantengan mis papás? Si tengo hasta amigos ya con casa propia. NECESITO un trabajo, ¡¡¡ES OBVIO!!!!

  • Es obvio que necesito un trabajo
  • Es obvio que necesito que me sanes
  • Es  obvio que te estoy pidiendo por mi hijo
  • Es obvio que estoy soltera
  • Es obvio que no soporto estar más en ese lugar
  • Es obvio que mi matrimonio está roto
  • Es obvio que necesito un milagro
  • Es obvio que sufro de adicciones
  • Es obvio que tengo ansiedad

¡¡Es obvio que están ciegos!!

¡¡¡Es obvio!!! ¿QUE NO LO VES?

Claro que lo ve, pero Su pregunta va más allá de lo obvio. Los ciegos tenían enfrente al ¡hijo de Dios! El Dios del cielo y la tierra, de todo lo bello, el Dios de todos los siglos, al gran YO SOY, al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob y todos los profetas de la historia del mundo. Al Dios que todo lo puede. Tenían en frente a Jesús que tenía la potestad hasta de RESUCITAR MUERTOS, potestad no solo de sanar sus ojos, si no que de abrir sus ojos espirituales, de abrir su corazón a la verdad, potestad de perdonar sus pecados y hacerlos nuevos, potestad de transformar sus vidas para siempre.

Cuantas cosas puede hacer Dios EN nosotros, en nuestros corazones. Aún antes de pedirle algo en oración, Él ya sabe lo que necesitamos en ese momento. Pero ¡HAY MUCHÍSIMO MÁS! Sí, Quiero un trabajo, pero Dios tiene más para mí, tiene más para ti. Mi necesidad no solo es monetaria, si no que también espiritual.  Me he dado cuenta de cosas con las que he estado cargando, he dejado de hacer cosas que he tenido que hacer y he hecho cosas que no tuve que haberlas hecho; cosas que he callado y cosas que no tuve que haber hablado, en fin, tantos errores. Escuche su voz diciéndome en medio de mi desesperación: “Mi Eve, ¿Qué quieres que haga por ti?”… Quiero un trabajo, pero sobre todo quiero Tu plan, quiero que me limpies de mis pecados, me hagas nueva y me transformes. Quiero Tú presencia. ¡Quiero que abras mis ojos y seguirte!

Este día te pregunta Jesús: ¿Qué quieres que haga por ti?

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